Muchos están culpando a los papás por la tragedia de los jóvenes que perdieron la vida en Misiones…
pero seamos sinceros:
¿De verdad siempre sabemos dónde están nuestros hijos?
¿Sabemos si realmente están en la escuela cuando salimos a trabajar?
¿O si dicen que se quedaron dormidos?
La realidad es dura…
Muchos jóvenes hoy viven como si la vida fuera un juego o una película,
sin pensar en las consecuencias.
Y a veces, por unos minutos de diversión,
lo pierden todo.
No se trata solo de culpar…
se trata de reflexionar como sociedad.











